miércoles, 9 de julio de 2014

ESTRUCTURA SOCIO ECONOMICA DE MEXICO


PARTIDOS POLÍTICOS

Los partidos políticos de México se dividen según el interés político tradicional formando tres grupos: Derecha, Centro e Izquierda, existiendo en cada uno de estos apartados uno de los tres grandes partidos, aunque algunos han fluctuado entre la derecha y el centro según la etapa histórica de la que estemos hablando. También los podemos dividir según su historia y su importancia política en tres sectores, que serían los tres grandes partidos históricos, que se disputan las preferencias electorales y que los tres ocupan gubernativas estatales. Los partidos medianos, de más reciente formación, y con presencia en el Congreso de la Unión y en gobiernos municipales, y finalmente los partidos pequeños de reciente formación.






ESTRUCTURA IDEOLÓGICA


Cada ser humano se va construyendo a lo largo de su vida su propia "ideología". Uso a propósito esta palabra para recuperar su verdadera acepción ("conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona") por más que haya sido en los últimos tiempos confinada al reduccionismo de la política. Nuestra personal ideología nos permite "coordinar" nuestras vidas; tiene, por tanto, una función práctica.

Para mí esa funcionalidad de la ideología (desde la íntima a la colectiva) obedece al peculiar diseño de la mente humana. Necesitamos explicarnos las cosas, narrárnoslas, procesarlas, encajarlas en marcos de referencia. Por lo mismo, es una exigencia de la comunicabilidad, con los demás y con nosotros mismos. Para poder comunicarse se requiere una dosis previa de "predecibilidad". Cuando interacciono con otro espero inconscientemente que se mueva dentro de los márgenes de lo que es predecible, de lo que, en suma, es coherente con mi esquema ideológico.

Naturalmente, ese encajar, dar coherencia, no tiene por objeto sólo la realidad exterior, sino también la propia; interactuamos, nos comunicamos, con nosotros mismos. Sentimos emociones, por ejemplo, que nos explicamos y "justificamos" ideológicamente. De hecho, en mi opinión, la mayoría de nuestras ideologías íntimas se van "reafirmando" a partir de nuestros sentimientos, de modo que los "legitiman", permitiéndonos la suficiente tranquilidad interior. Digamos (hay varios refranes al respecto) que uno tiende a pensar como siente; o, si se prefiere, solemos cambiar antes de pensamientos que de sentimientos.


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